domingo, 8 de febrero de 2015

Restaurados cinco tramos de la muralla medieval de Zamora

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha concluido las obras de restauración y consolidación de la muralla medieval de Zamora en cinco tramos que se suman a dos restaurados anteriormente y que en el conjunto de intervenciones han supuesto una inversión de 891.000 euros.
 
Los datos los ha facilitado el director del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Alfonso Muñoz, que ha visitado los tramos restaurados junto a la alcaldesa de la ciudad, Rosa Valdeón, y la subdelegada del Gobierno en Zamora, Clara San Damián. Las cinco actuaciones de esta segunda fase de intervención han contado con un presupuesto de 518.406 euros y han afectado al primer recinto amurallado de la ciudad, que data de los siglos XI y XII.
 
Enmarcadas en el Plan Nacional de Arquitectura Defensiva
 
Las obras realizadas han consolidado los elementos degradados para recuperar la forma y las características originales de la muralla y han afectado a las escaleras de acceso a los antiguos adarves. La intervención ha supuesto la restauración, consolidación y mantenimiento de aquellas partes que presentan riesgos de deterioro e incluso de derrumbe. El arquitecto director de la restauración, Francisco Somoza, ha explicado que en uno de los tramos, situado en las Peñas de Santa Marta, se ha instalado un sistema de drenajes y se han repuesto rocas que pesan más de 1.500 kilos cada una.
En el portillo de la lealtad, anteriormente llamado puerta de la traición, se ha intervenido para recuperar elementos degradados y formas originales, mientras que en la Cuesta de los Pepinos la actuación se ha complementado con la mejora de la accesibilidad por parte del Ayuntamiento de Zamora. Además, se ha actuado en el tramo de Santa Ana y en la Ronda del Degolladero, mientras que en una primera fase se intervino en el entorno del Carmen de San Isidoro y de la puerta del Obispo. Todas las actuaciones están incluidas en el Plan Nacional de Arquitectura Defensiva.
 
Bodegas tradicionales de Toro
 
Junto a la restauración de las murallas, el Gobierno a través del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes ha ejecutado también las obras de restauración de cuatro bodegas tradicionales de la localidad de Toro, a fin de garantizar su conservación y acondicionarlas para la visita pública. El Instituto del Patrimonio Cultural de España ha invertido en estos trabajos 838.667 euros, los cuales constituyen la segunda intervención en bodegas públicas en el municipio de Toro tras la actuación efectuada entre 2009 y 2010 en la antigua bodega de la Casa Consistorial, con un coste de 232.750 euros.
 
Fuente: Canal Patrimonio

martes, 16 de diciembre de 2014

La Semana Santa de Zamora logra el BIC y avanza a Patrimonio de la Humanidad


Una decena de informes, en los que se cuidó hasta los más mínimos detalles de la encuadernación, han sido los artífices de que el camino emprendido hace un año para lograr la declaración de la Semana Santa de Zamora como Bien de Interés Cultural (BIC) vaya a culminar con éxito. De momento ya se ha dado el paso más difícil, conseguir la rúbrica del director general de Patrimonio en el documento de incoación del expediente, que tendrá se someterse a los informes externos y al periodo de alegaciones antes de que, en un plazo de dos meses, y en todo caso antes de la próxima Semana Santa se declare oficialmente bic de carácter inmaterial la "Pasión zamorana: ritos, esencia y territorio".
 
El presidente de la Junta de Cofradías, Antonio Martín Alén se deshacía en agradecimientos a la sensibilidad de la consejera de Cultura, Alicia García, y los técnicos de su departamento, y a toda la sociedad zamorana, representada en sus instituciones, que han apoyado un logro sin precedentes, que una semana santa sea declarada BIC. Hasta ahora sólo Bercianos tenía ese privilegio, pero para el Jueves y el Viernes Santos.
 
La extensa y bien documentada propuesta ha tenido sus pilares en los distintos aspectos de liturgia, desarrollado por el delegado diocesano Narciso Lorenzo, los espacios (el Museo, del investigador Rafael Ángel García Lozano), la gastronomía por Antonio González (cocinero), la música (Gregorio Méndez Pozo), la fe de un pueblo (Javier Fresno), la historia (Florián Ferrero, exdirector del Archivo), las mesas (escultor Ricardo Flecha), la iconografía (delegado diocesano de Patrimonio y Cultura José Ángel Rivera de las Heras) o las cuestiones antopológicas (Javier Fresno), literatura (el catedrático Fernando Primo) y una recopilación de imágenes antiguas (fotografías, nodo, etc.). Estas imágenes demuestran que en los últimos cien años la esencia de la Semana Santa de Zamora es prácticamente la misma.
 
Cultura explicó que en la Pasión zamorana, "el valor de las vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad, se conjugan a lo largo de la historia en un marco urbano de alto interés patrimonial, que ha pervivido y evolucionado como escenario de esta expresión cultural hasta nuestros días". En este sentido "la Semana Santa de Zamora, se configura como un sistema de alto valor patrimonial, representativo de una comunidad que infunde a esta expresión cultural un sentimiento de identidad y continuidad, transmitido de generación en generación. Es significativo este aspecto social que se manifiesta en la participación de más del 50% de la población zamorana en las cofradías".
 
La Pasión zamorana, "entendida como un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, objeto de la presente declaración".
 
Atendiendo a su carácter inmaterial o intangible, se define como objeto de la declaración "el conjunto de atributos que constituyen la esencia y espíritu de la Pasión zamorana, que garantizan su pervivencia y el papel activo de la sociedad y constituyen un referente identitario de la población que lo ha impulsado".
 
Respetando "los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición y auténtica protagonista de esta manifestación cultural, la administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo, tutelando la pervivencia y salvaguarda de los valores que han determinado su declaración como bien de interés cultural".
 
Los beneficios de la declaración como BIC son evidentes, ya que la Semana Santa de Zamora tendrá un marchamo distintivo mucho más prestigioso que el ciertamente devaluado "de interés turístico internacional" y servirá de punto de apoyo fundamental para luchar por otras metas, como el nuevo Museo o la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Entre los posibles inconvenientes, que cualquier cambio importante que se introduzca en la Semana Santa tendrá que estar supervisado por la Consejería de Cultura, aunque se espera que este aspecto no suponga ningún corsé.
 
Antes de Semana Santa técnicos de la Junta ofrecerán en Zamora charlas sobre el significado de la declaración BIC y la Junta de Cofradías ya ha encargado un vídeo para promocionar esta figura que será exhibido en todas las ciudades donde se pregone la Pasión zamorana este año, y también en Intur.
 
Fuente: La Opinión de Zamora

martes, 11 de noviembre de 2014

Y se hizo la luz artificial en la joya visigótica de san Pedro de la Nave

Cuando la débil luz del sol de invierno se apague por la tarde, será posible seguir contemplando los bellos capiteles historiados de Daniel en el foso de los leones y El sacrificio de Isaac tallados en las piedras del interior de la iglesia de San Pedro de la Nave. Con casi catorce siglos de historia en los que solo la ha iluminado el sol, esta cumbre del arte visigótico español, situada en la localidad zamorana de El Campillo, estrena instalación eléctrica con 13 luminarias de luz led unidas al suelo y que se asemejan a cirios. Estas lámparas se han disimulado detrás de las columnas, en las naves laterales y el altar y recrean el recogimiento con que fue erigida esta obra en torno al 673.
 
"La nueva iluminación alumbra, con solo 91 vatios, zonas estratégicas del templo de forma tamizada y cálida", señala en una de las naves laterales el arquitecto Jesús Castillo, de la Fundación Santa María la Real, entidad que promueve la recuperación del patrimonio artístico y ha acometido las obras. Además, los cristales de las ventanas se han sustituido por láminas de alabastro que irradian la luz misteriosa y difusa que había en la antigüedad. "Entonces, se colocaban finas pieles de animal para dejar pasar la claridad pero no la lluvia", añade antes de explicar que "en algún momento hubo instalación eléctrica, pero se retiró rápidamente porque rompía el ambiente intimista, no quedaba bien". 
 
La intervención en este monumento nacional desde 1912 ha incluido la construcción a unos metros de un centro para informar a los turistas, que en breve pagarán un euro por persona para el  mantenimiento del templo. Este nuevo espacio está soterrado "porque se ha querido que no rivalice con la iglesia", dice Castillo. El centro de interpretación acabará con la imagen del vecino abrigado dentro de la iglesia, encargado de abrirla a los visitantes. Desde finales de noviembre, con la inauguración, esa persona estará en el punto de información, ayudado por paneles y folletos.
"En San Pedro de la Nave nos encontramos con bastantes problemas de humedad, provenientes sobre todo del suelo porque había un encintado de losas de hormigón y piedra enterrado alrededor de la iglesia, lo que impedía la evaporación. Esto se realizó en una rehabilitación de 1976 para paliar un problema que al final incrementó". Además, cuando llovía, la iglesia era como un embudo. "Ahora hay un nuevo drenaje bajo el terreno que recoge y desvía el agua".
 
Las humedades también se notaban en el techo: "Las vacas podían pastar en el tejado, había una cuarta de hierba", cuenta Braulio Prieto Macías, alcalde de El Campillo, pueblo a 20 kilómetros de Zamora y en el que viven unas 40 personas. "En las cubiertas se generaba condensación, así que se han hecho unas nuevas, ventiladas, que dejan circular el aire", agrega Castillo. En el interior se han instalado ocho sensores para vigilar la temperatura y la humedad.
 
La Junta de Castilla y León ha pagado dos tercios de los 600.000 euros que ha costado este proyecto, el resto lo ha aportado la Fundación Iberdrola, mientras que la Fundación Santa María la Real ha puesto la tecnología para remozar un monumento conocido fuera de España, como bien sabe su párroco, Luis Santamaría. "Vienen de otros países, por ejemplo EE UU, para celebrar misas y peregrinaciones, y en dos ocasiones han acudido parroquias de Rusia. Para ellos es especial porque es un templo anterior a la separación entre ortodoxos y el resto de católicos".
 
Es fácil imaginar que esta iglesia que ahora ve la luz ha vivido de todo. Castillo rememora que se levantó gracias a un noble, pero la construcción se paró por unos litigios de este con el rey visigodo Wamba, que llevó la corona entre 672 y 680. Fueron los herederos de aquel personaje ilustre quienes reanudaron los trabajos trayendo maestros de Toledo. "Por eso se aprecian dos estilos y hay influencia bizantina", apunta Castillo. Aunque en el siglo X se vino abajo, quizás el momento más delicado llegó a mediados de los años veinte del pasado siglo, cuando la entonces compañía Saltos del Duero proyectó una presa en el río Esla. Era necesario anegar varios pequeños pueblos, entre ellos San Pedro de la Nave, donde estaba el templo. Tras un intenso debate entre políticos e ingenieros sobre qué hacer con la iglesia, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes obligó a la hidroeléctrica, mediante un real decreto en 1926, a costear el traslado piedra a piedra del monumento a su nuevo hogar, aún por decidir.
 
El Archivo Histórico de Iberdrola —sucesora de Saltos del Duero— atesora en su sede de Muelas del Pan (Zamora) un entretenidísimo informe titulado Edificios urbanos que se inundan, del 1 de marzo de 1930 —meses antes del traslado—, escrito por Vicente Machimbarrena, ingeniero de Caminos de la compañía. "Machimbarrena cuenta que entre las diversas opciones se pensó incluso en transportar la iglesia en una balsa gigantesca por el río hasta su definitiva ubicación. Llegaron a calcular el peso del edificio, unas 300 toneladas", explica la directora del archivo, Yolanda Diego Martín. Al final, el empeño del director general de Bellas Artes, Manuel Gómez Moreno, y el buen hacer del arquitecto del Tesoro Artístico Nacional, Alejandro Ferrant, consiguieron trasplantar la iglesia sana y salva un par de kilómetros, hasta El Campillo.
 
Cae la noche y un pequeño mando a distancia apaga las nuevas luminarias. Mañana da igual que luzca el sol o pintee con un cielo oscuro. La luz artificial permitirá disfrutar del ornamento interior: cruces, flores, círculos, aves que picotean racimos, un calendario... Y hasta un alquerque —un juego parecido a las tres en raya— que grabaron en la piedra los artistas de San Pedro de la Nave.
 
Un traslado piedra a piedra en carros
 
El reto de trasladar en 1930 piedra a piedra San Pedro de la Nave por la construcción de una presa suscitó polémica debido a las dudas de que se llegase a buen puerto. Testimonio de aquella hazaña son las cartas que se cruzaron el director general de Bellas Artes, Manuel Gómez Moreno, defensor de que el templo no acabara bajo las aguas del embalse, y el ingeniero jefe de obras de Saltos del Duero, Ricardo Rubio. "Le agradecería que diese órdenes para que unos obreros hagan zanjas a todo el rededor de la iglesia […] hasta descubrir el cimiento del edificio", le pide Gómez el 31 de julio de 1930. El 13 de agosto Rubio le dice: "De medios de transporte no hemos decidido nada hasta conocer la nueva ubicación […]. Es fácil ponerlo en condiciones de buen tránsito para carros, los cuales convenientemente almohadillados quedarán en condiciones de transportar los materiales sin que reciban daño". El 27 de ese mes, Rubio escribe que "el edificio está en condiciones de que se comience a desmontar".
 
Sin embargo, las obras se retrasan, a tenor de una carta manuscrita de Gómez de principios de octubre: "Estoy muy disgustado […] apenas se adelanta, las órdenes no se cursan ni las promesas se cumplen. Estamos en otoño y puede de un día a otro hacerse imposible la permanencia allí. Entonces habría que dejarlo para el verano siguiente". Las quejas surten efecto y a finales de mes Rubio le informa: "Se ha desmontado una tercera parte del edificio […] puede confiarse en que la obra estará terminada antes de finalizar el verano próximo".

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/11/06/actualidad/1415301285_295494.html

viernes, 24 de octubre de 2014

Zamora Románica se reanuda en la provincia con 120.000 euros

La partida inicial de 120.000 euros para la segunda fase del plan Zamora Románica es una de las escasas novedades de los presupuestos de la Junta de Castilla y León en el apartado de restauración de bienes. Esta nueva entrega tendrá carácter provincial y su desarrollo dependerá de la negociación que en breve mantendrá la Administración regional con la Diputación, que pretenden proyectar en los templos rurales el exitoso desarrollo de la iniciativa que ha mejorado el patrimonio de la capital tras cinco años de obras.
 
La procuradora popular Isabel Alonso ha aclarado que el montante reservado -esos 120.000 euros- es solamente una cantidad inicial para poner en marcha el nuevo proyecto. Se desconocen, por tanto, los detalles de una iniciativa buscada por la Diputación, interesada en extender la fórmula Zamora Románica a la provincia. Meses atrás, el presidente de la Diputación, Fernando Martínez Maíllo, avanzó que la institución esperaba poder restaurar más de una decena de bienes románicos en distintos puntos de Zamora.
 
Fuente: La Opinión de Zamora

domingo, 24 de agosto de 2014

San Leonardo, la memoria recuperada

Asociar la iglesia de San Leonardo a su uso como almacén de carbón en el siglo XX se había convertido en un tópico de consumo frecuente hasta que aparecieron los documentos que explican, al detalle, cómo el Obispado se deshizo de un templo por el que tenía poco aprecio, condenado ya a la ruina. El mes de febrero de 1913 fue fatídico para el edificio y fecha clave para entender su situación actual: clausurado y convertido en un local que pretende mezclar hostelería y cultura, pero cuya apertura es hoy una incógnita. El 22 de febrero de hace un siglo y un año, el Episcopado zamorano obtuvo el permiso oportuno para deshacerse de San Leonardo. A continuación, la "memoria recuperada" de aquella operación y de cómo una de sus esculturas más preciadas, el León, es hoy la pieza románica más importante de The Cloisters, la división del Metropolitan de Nueva York consagrada al arte medieval español.
 
La crónica del "patito feo" del románico zamorano arranca a principios de la pasada centuria. Fernando Martínez López, un anticuario de Medina de Rioseco casado con la zamorana Teresa Hernández, de Fuentelapeña, se instala en la capital. En aquella época, eran frecuentes sus visitas a la Catedral para interesarse por las arquetas árabes que custodiaba el Cabildo, bajo la atenta mirada del historiador Manuel Gómez Moreno. El autor del primer catálogo del patrimonio zamorano no podría evitar, sin embargo, que la más preciada, el Bote de Zamora, sucumbiera al arte del expolio, aunque, por fortuna, acabara en el Museo Arqueológico Nacional, donde hoy es una de las piezas principales. Hay quienes defienden que aquellas operaciones comerciales fueron legales, pero ¿resulta moral pagar una cantidad residual por un objeto a sabiendas que su valor es inmenso? Para reflexionar.
 
El caso es que Fernando Martínez tenía entre sus operaciones comerciales la intención de hacerse con las esculturas de San Leonardo. A saber: los tres relieves de la portada -el León, la Leona y una Virgen románica- y, posiblemente, la mesa de altar también hoy desaparecida.
 
El Obispado se cerró en banda: no quería desprenderse de las joyas de un templo condenado a la ruina. La jugada maestra de Martínez López dio un vuelco a la situación: compraría la iglesia completa. Ante aquella oferta, el Obispado no lo pensó: el 15 de febrero de 1913 envió una carta a la Nunciatura Apostólica de Madrid para obtener el permiso oportuno y desprenderse del bien románico. En aquella misiva, los redactores esgrimían el estado ruinoso de la iglesia para motivar la enajenación. La iglesia de San Leonardo "hace ya tiempo cerrada al culto por ruinosa, la cual muy pronto se derrumbará por la acción del tiempo, convirtiéndose en un montón de escombros".
 
El expoliador Erik "el Belga", de infausto recuerdo para los toresanos, suele justificar que buena parte de las piezas extraídas de sus templos suelen acabar en los museos y que, por lo tanto, esta labor merece incluso el halago. Caso parecido podría pensarse de Fernando Martínez, que convirtió aquellos inminentes escombros en una de las principales piezas de The Cloisters.
 
Solo siete días más tarde, Alejandro Solari, encargado de Negocios de la Santa Sede, firmaba la respuesta deseada por el Obispado. "Otorgamos las necesarias y oportunas facultades al mismo Obispado para que "servatis servandis" y una vez cumplidas las disposiciones vigentes (?) puede proceder a la enajenación del solar y materiales del templo titulado de San Leonardo en la capital de su diócesis". Eso sí, los réditos obtenidos debían emplearse en "remediar necesidades en iglesias pobres de su Obispado". Las "pobres" iglesias de la diócesis se convertían en moneda de cambio para desprenderse de las joyas fabricadas con las manos por los maestros medievales. De esta manera, Fernando Martínez López ya tenía lo que quería: la iglesia al completo.
 
Fuente: La Opinión de Zamora

domingo, 27 de julio de 2014

Un Greco ´tirado´ en Zamora

La relación de Domenikos Theotokópuli con Zamora es tan breve como enigmática. A la pintura sin paradero conocido que el historiador Juan Bautista Muñoz identificó en el siglo XVIII en el Convento de San Francisco -hoy Fundación Hispanolusa- se suma la rocambolesca historia de "El tránsito de santa María Magdalena", una obra que estuvo a punto de ser destruida en tierras zamoranas hace ahora tres décadas y que hoy forma parte de las exposiciones que conmemoran en Toledo el cuarto centenario del fallecimiento del genio de Creta.
 
Aquella esmerada pintura podría haber salido del pincel del autor de El entierro del Conde de Orgaz. No fue él, sin embargo, sino su hijo quien sumó una creación más a la llamada Escuela del Greco. En vida del artista griego (entre 1607 y 1609), Jorge Manuel se inspiró en algunos modelos que su padre había inmortalizado en cuadros como Visión del Apocalipsis, Inmaculada Oballe o El bautismo de Cristo para crear el "tránsito" de María Magdalena. El destino: el retablo de la parroquia de esta misma advocación en el municipio madrileño de Titulcia, que entonces se denominaba Bayona de Tajuña y no pertenecía a la comunidad de Madrid, sino a la provincia de Segovia. De aquello hace algo más de cuatro siglos.
 
El infortunio pudo haber acabado con aquel Greco. Todavía hoy se desconoce el día exacto que fue robada la pintura la semana del 28 de octubre al 4 de noviembre del año 1984 junto a una obra de menor valía. La parroquia de Titulcia carecía de sistema de alarma alguno, lo que facilitó su desaparición.
 
El párroco, Luis Manuel Moral, no vivía en Titulcia, sino en Madrid, donde daba clases. Al ofrecer una misa se dio cuenta de la ausencia de aquella excepcional pintura, que presentaba a una María Magdalena desnuda ascendiendo a los cielos. Además, se trataba de la única pieza original que aún permanecía en el retablo de la parroquia, dado que los otros cinco habían ido desapareciendo para formar parte de alguna ignota colección particular. Solo se salvó -junto al Tránsito de María Magdalena- la escena Noli me tangere, que fue rescatado de manos privadas en Londres para ser expuesto en el museo Lázaro Galdeano de Madrid.
 
Nueve días después de desaparecer, las dos pinturas, enrolladas y en un estado deplorable, aparecieron abandonados en una zona de obras en las proximidades de Benavente. ¿Por qué se arrepintieron los ladrones?
 
Mucho tuvo que ver la policía, que montó en la provincia un importante despliegue policial el mismo día que aparecieron los cuadros. Es de suponer que los cacos cedieron a la presión y prefirieron deshacerse de un botín que ya les quemaba entre las manos.
 
En efecto, la policía halló los lienzos en un triste estado, mojados y muy deteriorados. Sin perder un minuto, fueron entregados al alcalde de la localidad de Titulcia, Delfín Corral, quien los depositó en la casa cuartel de la Guardia Civil de Ciempozuelos, donde permanecieron hasta un año más tarde, 1985.
 
Sin medidas de protección permanecieron en una mesa durante ese tránsito hasta que el diputado del Grupo Popular de la Asamblea de Madrid, Juan Antonio Cánovas del Castillo presentó una propuesta para que fuera que el Greco perdido en tierras benaventanas fuera enviado al Instituto de Obras de Arte, órgano de la Dirección General de Bellas Artes, donde finalmente fue restaurado.
 
Los técnicos de Bellas Artes destacaron los "graves daños" sufridos por el último lienzo del retablo de Titulcia. Efectivamente, enrollado, tirado y mojado, el cuadro que el antiguo municipio segoviano encargó a Jorge Manuel Theotokópuli distaba de haber permanecido en la sala de un museo.
 
Aquella María Magdalena en tránsito hacia los cielos pudo sufrir el mismo destino que las miles de piezas de arte expoliadas a lo largo del siglo XX, aunque el paso atrás de los ladrones permite ahora disfrutar de la obra del taller del Greco en plenitud en el Museo del Greco, donde permanece durante dos meses, para volver al sitio que jamás debió abandonar.
 
Fuente: La Opinión de Zamora

sábado, 17 de mayo de 2014

Zamora, en el mapa de la arqueología

El Congreso de Fortificaciones del Hierro, clausurado "con éxito" pese al "olvido" de las instituciones públicas, permite crear alianzas con investigadores portugueses y franceses
 
Finalmente fueron 170 los investigadores de España, Portugal, Italia y Francia los que se han dado cita durante tres jornadas para dar contenido al Congreso de Fortificaciones en la Edad del Hierro, que ayer celebraba su jornada de clausura con "los objetivos cumplidos".
 
Los organizadores del encuentro -celebrado en el Colegio Universitario y en el Museo de Zamora- subrayan como lo más importante el intercambio de conocimiento sobre los trabajos que se están haciendo en distintos países europeos, la presentación de nuevas investigaciones y la posibilida de "alcanzar colaboraciones con otros arqueólogos", señala José Carlos Sastre, responsable de la asociación Zamora Protohistórica. Sobre este último punto, Sastre asume que "es bastante factible establecer alianzas porque siempre estamos en colaboración y tenemos la obligación de saber lo que hacen los demás para poder mejorar".
 
En este sentido, los organizadores subrayan la importante presencia de investigadores portugueses y franceses "con quienes hemos establecido algunas líneas de contacto", afirma José Carlos Sastre. Todos han mantenido un estimable nivel en las presentaciones que arrancaron el pasado miércoles, aunque Zamora Protohistórica destaca la sesión monográfica sobre la provincia que tuvo lugar el jueves por la tarde en el Museo de Zamora con "una sala abarrotada que mantuvo la presencia de más de ochenta personas durante toda la tarde", añaden. Aunque Zamora Protohistórica prefiere poner el foco en la "línea general" de las comunicaciones, el colectivo destaca la presencia de importantes investigadores de otros países, además del grupo que ha hablado de las excavaciones en Aragón o de yacimientos de primer nivel procedentes de Lleida, Jaén o Granada.
 
Una participación que consolida las iniciativas de la asociación zamorana, que ya piensa en el próximo mes de noviembre. Será entonces cuando celebre las IV Jornadas de Jóvenes Investigadores del Valle del Duero, que tendrán lugar en Segovia con la colaboración de la asociación de Amigos del Museo de Segovia.
 
Asimismo, la experiencia ha servido para presentar una nueva publicación editada por la casa especializada Glyphos, que contiene los 35 trabajos presentados en la segunda edición de esas mismas jornadas que tuvieron lugar en León con aportaciones sobre la arqueología y las nuevas tecnologías. Tanto este volumen (Del Neolítico a la Antigüedad Tardía) como el resto de trabajos editoriales se pueden adquirir en la página web del colectivo como en la librería Semuret.
 
Campaña en El Castillón
 
El éxito y la repercusión de las diferentes jornadas llevadas a cabo "ayudan" a la asociación a cumplir "nuevos objetivos". El más inminente se centra en una nueva campaña de excavaciones en el yacimiento de El Castillón (Santa Eulalia de Tábara), para el que intentan recabar distintos recursos que hagan posible el trabajo.
 
Precisamente, aquí radica una de las asignaturas pendientes de estas iniciativas, el apoyo institucional. "En estas jornadas, el apoyo de las instituciones públicas ha sido inexistente, por lo que resulta especialmente satisfactorio que la iniciativa haya salido adelante", explica José Carlos Sastre. El responsable de Zamora Protohistórica llama a las administraciones a "reflexionar" sobre encuentros como el de esta semana, "en el que han participado hasta 170 personas de diferentes países". Pese a ese "olvido", estas iniciativas colocan a Zamora en el mapa de la arqueología.